lunes, 11 de enero de 2016

DEBATE SOBRE LA FORMACIÓN POR COMPETENCIAS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR. UN APORTE A LA DISCUSIÓN.

DEBATE SOBRE LA FORMACIÓN POR COMPETENCIAS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR. UN APORTE A LA DISCUSIÓN.
Reinaldo Elias Meza Bolaños.

El mundo contemporáneo lleva sin, lugar a equivocarnos la impronta de la tecnología a través de ella en consecuencia, la búsqueda de soluciones a los problemas y a las necesidades sociales para transformar esa realidad, lo que ha ocasionado que en la actualidad el ser humano se convierta en el centro de la inter relación social entre naturaleza, sociedad y tecnología, todo este proceso del devenir histórico por un proceso de separación del ser humano con el objeto de trabajo. Bajo estos nuevos matices como son: la globalización de la economía, los cambios tecnológicos y la competitividad, que orientan a la acumulación del capital económico y a la adquisición de tecnologías más modernas más el capital humano, es este último el que puede garantizar su rentabilidad, optimización, articulación para garantizar el futuro de las entidades productivas y de servicio bajo la responsabilidad profesional y con una multiplicidad de conocimientos técnico prácticos, que puedan insertarse de manera activa en el mundo laboral, adaptarse a las cambiantes condiciones de vida incluso a través del autoaprendizaje para lograr una mayor comprensión al mundo en desarrollo.
Una de las corrientes que sobresale en este modelo es el enfoque constructivista para determinar las competencias del estudiante en condiciones de lo que este puede hacer y lograr, es decir que se debe constituir en un proceso dinámico y permanente en función de la adquisición de competencias que se dan en todo el proceso de las actividades y como consecuencia de estas en los resultados, abarcando todos  los aspectos de la personalidad del educando y por ende del proceso de aprendizaje, por lo cual se deben evaluar los aspectos cognitivos, procedimentales, actitudinales o estrategias metodológicas como también las actitudinales (valores).
Desde esta práctica la evaluación y la formación de la educación superior por competencias se da en todo el proceso del aprendizaje, por lo se constituye en un medio y no en un fin y por sobre todo permite orientar la acción educativa a favor del desarrollo del estudiante, y jamás con el propósito de aprobar o desaprobar
La formación universitaria que parte de modelos basados en una concepción del conocimiento y de los contenidos como los objetivos primor-diales del aprendizaje está siendo modificada, debido al acelerado cambio de los conocimientos, el acceso y la manera en como fluye y, en consecuencia, la provisionalidad de los saberes (López, 2007; Meléndez y Gómez, 2008; Posada, 2004; Rodríguez, 2007; Villa y Villa, 2007; Yániz, 2008), generando que los procesos de adquisición, clasificación, disponibilidad, uso y generación del conocimiento demanden nuevos lenguajes y requieran un cambio de concepción con respecto a los saberes (Orozco, 2000).
En consecuencia podría afirmar que el enfoque de competencias en la educación superior desde una práctica conceptual y no solamente desde lo meramente pragmático, con el propósito de contribuir a la práctica educativa con elementos articuladores a las propuestas, ensayos curriculares y formativas. Adoptar el enfoque de competencias desde el punto de vista pragmático implica grandes cambios a nivel institucional orientando todo el esfuerzo para un eminente cambio en los objetivos institucionales curriculares, incluso dejando de lado los grandes propósitos que orienta y determina una educación integral basada en la práctica de los valores y del buen vivir.
De acuerdo al documento de estudio (discusión) el análisis que hacen varios ponentes sobre esta temática con una concepción más objetiva y pragmática manifestando que las competencias en educación superior no deben tener una postura acrítica, más bien argumentan desde una fundamentación legal que la educación superior debe ser un proceso de formación permanente, que posibilite el desarrollo de las potencialidades del ser humano dentro de las modalidades y cualidades para cumplir con las caras aspiraciones profesionales, investigativas y de servicio social que requiere una nación o un estado. Estas nuevas exigencias deben estar orientadas a la formación profesional, particularmente por su carácter multidimensional, en este proceso de transformaciones donde se requieren nuevas categorías que expresen de manera clara y contundente todo el proceso de competitividad, al ritmo de la innovación y el creciente nivel de complejidad, refiriéndonos básicamente a los procesos tecnológicos que exigirían de estos nuevos profesionales.

Desde la perspectiva del concepto de la práctica de las competencias en las instituciones de educación superior como es lógico unas con mayor argumentación que otras, en esta serie de discusiones se visualizó el grado de responsabilidad de los actores de todo este proceso, es decir autoridades docentes y la propia institución educativa constituidos en una verdadera comunidad académica para orientar de manera correcta, oportuna y con responsabilidad la orientación y el manejo de todo el proceso curricular, en consecuencia la práctica profesional docente, argumentaciones que se ha analizado desde la siguiente óptica:
  1. El primer argumento relacionado directamente con el papel del docente como formador, generador de todos los procesos curriculares dentro del ambiente de una institución superior, directamente en relación con el educando en una estrecha inter relación con los saberes y la predisposición con las actividades didácticas, pedagógicas y metodológicas como plantea Bernstein (1992) citado por Barnett (2001).
En el segundo argumento se hace énfasis, al llamado a las instituciones y a las comunidades académicas para mantener el rol que implica asumir la formación como propósito, es decir promover la formación para la vida y para el desarrollo de la humanidad, para este propósito debe reorientarse la formación profesional como generadores de procesos de cambio e innovación sobre todo en las unidades académicas de educación superior. En consecuencia el papel del docente y la institución educativa frente al tema de las competencias debe ser tema de discusión permanente con altura y con actitud propositiva orientando a favorecer a la sociedad, lógicamente sobre la base de una orientación curricular y con planes de estudio orientado a las competencias o viceversa.
Acorde con los requerimientos anteriores, se plantea una educación basa-da en el desarrollo de competencias, que dote a los individuos de capacidades que les permitan adecuarse a los requerimientos que la disciplina en formación y posteriormente la sociedad y el ámbito laboral prescriban. El desarrollo de competencias referidas al conocimiento (lectura, escritura, lenguaje y lógica aritmética), al desempeño profesional (aptitudes y valores asociados al ámbito laboral) y técnico (habilidades y destrezas en el campo especializado), significan calidad e idoneidad en el desempeño, protagonismo de los estudiantes, planificación de la enseñanza a partir del aprendizaje y contextualización de la formación (Barrón, 2000; Tobón, 2006; Yániz, 2008).

En el documento de estudio pag.194 segundo párrafo hace referencia a que en los últimos años el enfoque de competencias a tomado mucha fuerza en virtud de la política pública de los gobiernos frente a la demanda y oferta laboral, esta realidad apunta a promover practicas reglamentarias orientadas al desarrollo de competencias principalmente con la población estudiantil, se evidencia lo manifestado con la puesta en ejecución de una serie de requisitos y pruebas de admisión de esta manera reflejándose la intencionalidad de la selección recurso-producto humano que tiene un claro mensaje al proceso de competitividad profesional, en consecuencia la estructura de las competencias plantean 3 grandes direcciones, que están vinculadas indisolublemente a 3 grandes saberes que son:
A.    Competencia orientada a los saberes:
1.      Saber: Poseer conocimientos alcanzados por diferentes vías.
2.      Saber hacer: Dominar las habilidades mentales, intelectuales, sociales, inter personales y prácticas.
3.      Saber ser: Demostrar un adecuado y oportuno comportamiento ético-profesional, social, solidario, honesto, entre otros, esto implica la práctica de un sistema basado en competencias profesionales, es decir orientado a la formación de un profesional más competitivo, trascendente, flexible, que reúna cualidades morales, con capacidad de análisis, que posea conocimientos para asumir desempeños profesionales eficientes, eficaces y efectivos, con capacidades de autoaprendizaje y capacidad técnica que se requiere para un desempeño eficiente en el campo de la profesión.
4.      Aprender a compartir: Respetar la pluralidad, compartir objetivos comunes para fortalecer la creatividad, la participación y la autenticidad en el proceso educativo, centrando su atención en el desarrollo personal y social de cada individuo.

B.     Competencias orientadas a las direcciones:
1.      Conocimientos:   Cuando alcanzamos la comprensión de un saber desde su lógica interna, la que permite seguir profundizando en su construcción y desarrollo, decimos que hemos alcanzado el dominio o adquisición de un conocimiento.

2.      Habilidades: Cuando esta capacidad se manifiesta y permite la aplicación del conocimiento sobre una realidad específica para su transformación, estamos situados en el dominio de las habilidades.

3.      Valores: La educación en valores se refiere al aprendizaje como cambio de conducta. La competencia no se determina sólo por lo que las personas saben, sino por lo que saben hacer, lo que tienen el valor de hacer y, fundamentalmente, por lo que son.

En consecuencia los componentes de las competencias profesionales para el mercado laboral son sobredimensionados como la experiencia, conocimientos, habilidades que se fundamenta en el manejo de las tecnologías de la información y las redes sociales, generador de retos y como complemento a estos componentes se agrega los valores que son parte o están inmersos en la ética profesional, haciendo del profesional un talento humano competente, deacuerdo a esta valoración los procesos de selección y evaluación deacuerdo al planteamiento de los participantes de este debate entre ellos el doctor Rama, ya no son exclusivamente basados en el valor atribuido a las credenciales educacionales.
En estas circunstancias las interrogantes que están a flote y con argumentos que llaman a las universidades a insertarse a las necesidades de la economía y de este mundo globalizado como también a las demandas del mercado laboral. De esta manera en esta síntesis es notoria la progresividad del desarrollo de las competencias y que puede trascender de manera diestra a nivel educativo y en el reconocimiento de los diferentes títulos académicos orientados a la productividad, como para traducirse en competencias que a su vez pueden incorporarse en el curriculum que a su vez se han reorientado a la estructuración de proyectos de carácter internacional, que han abordado desde esa perspectiva también la definición de competencias por campos del ejercicio profesional, ejemplo claro, de actualidad, para explicar este análisis es: El proyecto Alfa Tuning América Latina busca "afinar" las estructuras educativas de América Latina iniciando un debate cuya meta es identificar e intercambiar información y mejorar la colaboración entre las instituciones de educación superior para el desarrollo de la calidad, efectividad y transparencia. Es un proyecto independiente, impulsado y coordinado por Universidades de distintos países, tanto latinoamericanos como europeos.
Bajo esta realidad a futuro será necesario la implementación de planes y modelos curriculares para la formación basada en competencias profesionales. En el caso patético del Ecuador el rediseño curricular está orientado a la generación de conocimiento sobre la base de la nueva matriz productiva como estrategia de cambio a un nuevo modelo formativo, en este sentido es importante destacar que la actual dinámica en los procesos productivos se caracterizan por la rápida incorporación de la alta tecnología y la movilidad en el campo de la aplicación de conocimientos. Es decir el desarrollo tecnológico alcanzado así, como las perspectivas en el orden social exigen la preparación del profesional no solo en lo operacional sino también en cuanto a su capacidad de asimilación y readaptación.
Es indudable que para lograr la formación de un profesional competente se necesita contar con un sistema formativo orientado a determinadas cualidades y que deben lograrse a partir de la concepción armónica entre el diseño y la dinámica del proceso de formación profesional y el estrecho vínculo con el aparato productivo. Es menester asociar estas cualidades al termino de competencia profesional, a su vez interactuando con la competitividad, eficiencia y calidad, términos que brotan a la luz por primera vez en el mundo del mercado financiero, como la necesidad de obtener mayores y mejores resultados producto de “la explotación del talento humano” lo que ha impedido un profundo desarrollo de la transformación de los procesos formativos con lo cual propicio el surgimiento de nuevos modelos educativos como en este caso que nos ocupa al hacer este análisis, que es el modelo liderado por la formación basado en competencias.
Hoy más que nunca es innegable la prioridad de una visión integradora, que se transforme en acciones orientadas a cambios que impliquen revertir las disciplinas, sus limitaciones y el consecuente “poder” que para el docente significa “poseer” el monopolio del saber para enfrentar los procesos educativos con una perspectiva englobadora e integradora este es el caso de análisis cuando se argumenta la necesidad de implementar las llamadas disciplinas integradoras que al final se constituyen en la célula básica para la estructuración de la competencia, ya que se analizan a partir de los objetivos que precisan habilidades esenciales de la especialidad es decir que se orientan al análisis de un sistema de contenidos que giran alrededor del problema de la profesión encaminadas a lograr una relación intermateria, y a su vez que tiene relación directa con la interdisciplinaridad y la transdisiplinaridad, toda esta interpretación con enfoque holístico y analizada “la interdiciplinaridad como una transferencia de métodos de una disciplina a otra y como la transdiciplinaridad a lo que simultáneamente es entre las disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de toda disciplina” (H. Fuentes 2001)
Con fundamento en el desarrollo de competencias, la formación escolar pretende responder a las presiones de índole social, económico y disciplinar: en lo social, al replantear una educación para la vida y para el trabajo con calidad; en lo económico, al responder a las demandas que las empresas hacen a las instituciones de educación superior en lo que corresponde a la formación de profesionales idóneos, lo que les permite competir con otras empresas tanto nacionales como internacionales; en lo disciplinar, implica trascender del énfasis en lo puramente conceptual y discursivo a la movilización de los saberes, que demandan habilidades de búsqueda, análisis y aplicación del saber de manera pertinente.

Para el tratamiento de esta realidad es menester prioritario un debate nacional respecto a esta gran controversia en donde los participantes se conviertan en gestores de esta gran polémica social con la participación de las asociaciones de profesionales y de donde se pueda extraer un importante soporte conceptual en relación a las competencias como enfoque y sobremanera como deberían articularse con el propósito de contribuir a una formacion integral como también los espacios académicos deberían valorar la importancia de la investigación como estrategia de relación con el conocimiento y la flexibilidad como un valor inherente del ser humano. Por otra parte se debe atribuir la importancia de los espacios pedagógicos en los cuales se incorporan la apropiación de conocimientos disciplinarios, pero reconociendo las necesidades de interpretar permanentemente el contexto de la fundamentación para dar su aporte a la perspectiva de las competencias. Surgen grandes incógnitas que no pueden quedar al margen en las instituciones. ¿Bajo qué perspectiva teórica? ¿Cuáles competencias? ¿Quién y cómo las define? ¿Es necesario tener un catálogo de competencias para la institución y para los programas? ¿Cómo se traducen las formulaciones en la práctica educativa y en la promoción de un cambio pedagógico? ¿Es el gobierno o las instancias centrales quienes definen las competencias para un país?
El doctor Guillermo Páramo en uno de los debates manifestó su preocupación en el tratamiento del tema manifestando que no se trata de un acontecimiento aislado partiendo de la pregunta de que si las competencias sirven para vivir, en qué país, en beneficio de que intereses, con que valores, con que preparación, para entender estas interrogantes en esta selección manifestó que lo importante es aquello que produce dinero? Sin considerar a que costo y como universitario hace una invitación a una reflexión profunda con responsabilidad. Es así que el docente universitario además de asumir los múltiples compromisos con el aprendizaje de sus estudiantes sea un componente disciplinar o de conocimiento aplicado.
De tal manera que las competencias no pueden verse como un elemento aislado, se le debe dar atención desde un enfoque conceptual y a manera de paradoja el panelista plantea “las competencias son tan solo un árbol que tiene que ser visto dentro del bosque” es decir es importante relacionarlas con todos los demás elementos que contribuyen a la formacion profesional.
El concepto de competencia y los criterios instrumentales derivados de dicho enfoque sobre la planeación e implementación de las interacciones didácticas siguen enfrentando algunas limitaciones teóricas y, en consecuencia, prácticas dudosas entre los profesionales que asumen dichos planteamientos. Aquellos que cuestionan seriamente dicho planteamiento consideran que la formación en competencias es limitada, ya que sólo es para los aspectos técnicos y el trabajo, soslayando el aspecto socio-humanístico y, además, constituye una aproximación pragmática y eficientista, con escaso énfasis en la formación para la vida, en el desarrollo de habilidades que impliquen pensamiento crítico y reflexivo, y la exigua relación entre los aspectos esencialmente teóricos y los prácticos (Díaz Barriga, Á, 2006; Díaz Barriga y Rigo, 2000; Rodríguez, 2007).
En conclusión se reconoce que abordar la formacion académica profesional por competencias o de competencias exige un trabajo pedagógico y metodológico diferente, desde el punto de vista de la psicología cognitiva la trasferencia de competencias de una actividad a otra en el seno de una misma disciplina de alguna manera busca la excelencia, el sometimiento de la formacion a los imperativos de la globalización económica y la demanda de mercado que al final del día esta gran innovación mercantil que constituye un bien material estará siempre por sobre el beneficio humano.
Referencias Bibliográficas:
Ø  Alonso, L., Fernandez C. & Nyssen,J. (2009) El debate sobre las competencias
Prólogo de Brunner J.J. Madrid: Aneca.

Ø  Escudero, J. (2008) Las competencias profesionales y la formacion universitaria: posibilidades y riesgos. Red U. Revista docencia universitaria
Entregado el 10/01/2016

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